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Nuevas herramientas para la recuperación tras la pandemia en el transporte público

Uno de los muchos retos a los que se han enfrentado los sistemas de transporte público durante la pandemia ha sido cómo mantener el nivel adecuado de servicio y hacer frente a los déficits presupuestarios derivados de la reducción del número de usuarios y de los ingresos fiscales, como consecuencia de los cierres. Por el bienestar de sus empleados —en su calidad de trabajadores esenciales— y de aquellos trabajadores esenciales que siguen dependiendo de los servicios de transporte público, también han tenido que lidiar con la cuestión de cómo garantizar una experiencia de transporte segura.

Como parte de su compromiso por mejorar la seguridad a bordo tanto para los conductores como para los pasajeros, el sector ha seguido las recomendaciones de las autoridades sanitarias. Las primeras directrices se centraron inicialmente en la limpieza diaria o «episódica» de superficies: la higienización y desinfección del interior de los autobuses y los vehículos ferroviarios. A medida que los científicos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han trabajado diligentemente para comprender los riesgos de transmisión del virus, ahora es de conocimiento general que el mayor riesgo de transmisión se produce a través de partículas víricas en el aire. Esto significa que el aire que respiramos, especialmente en espacios cerrados, tiene una alta probabilidad de transportar partículas víricas, que pueden permanecer en el aire durante períodos considerables, lo cual resulta especialmente preocupante dado el elevado número de casos asintomáticos de COVID-19. Esto viene respaldado por una reciente medida ejecutiva del presidente Joseph Biden, en coordinación con los CDC, que obliga a todos los pasajeros de autobuses interurbanos y redes de transporte a llevar puesta la mascarilla en todo momento mientras se encuentren a bordo.

Hasta ahora, las soluciones más habituales utilizadas en el transporte público son los desinfectantes, que se aplican para inactivar los virus en las superficies, o las luces ultravioletas para eliminar las partículas virales de las gotículas respiratorias una vez que han caído. Aunque ambos métodos pueden ser eficaces para desinfectar superficies, esos esfuerzos e inversiones se ven rápidamente anulados en el momento en que un pasajero infectado sube a bordo y emite partículas virales al aire. Para reducir la propagación del coronavirus en el aire, será necesaria una «intervención continua» que ayude a los viajeros a volver con seguridad a los espacios cerrados que conforman nuestros sistemas de transporte público.

La comunidad científica y los líderes del sector tecnológico y del transporte público han trabajado intensamente para desarrollar soluciones especialmente eficaces en entornos de transporte público y privado, incluyendo hardware y software sofisticados e inteligentes que gestionan un tratamiento antimicrobiano continuo del aire. Se trata de un avance revolucionario para las ciudades, los condados y los sistemas de transporte público de todo el mundo, ya que proporcionará una capa adicional de protección continua para combatir la COVID-19 en el aire, donde la transmisión es más probable. Dado el uso de estas soluciones en espacios cerrados, las autoridades medioambientales, incluida la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (EPA), participan activamente para garantizar la seguridad de la población general y de los grupos de riesgo en este y otros entornos, como los centros sanitarios y las instalaciones industriales.

Con una solución de intervención continua, el aire se mantiene tratado automáticamente y ofrece una mayor protección a los pasajeros y al conductor, incluso mientras las personas suben y bajan de un autobús o un tren. Este método de intervención continua no solo proporciona protección frente a las partículas de virus presentes en el aire, sino que también tiene el potencial de reducir significativamente la mano de obra adicional necesaria para limpiar y pulverizar los interiores, por no hablar de los riesgos a los que se exponen los empleados que realizan estas tareas.

Además de una protección incompleta, los gastos asociados a la desinfección manual han agravado aún más los problemas presupuestarios de las agencias de transporte público, que ya se enfrentan a retos financieros sin precedentes. Por ejemplo, la oficina del Contralor del Estado de Nueva York informa de que la MTA estima que los costes adicionales de limpieza aumentarán más del 300 % con respecto a los gastos de 2020*. Ofrecer una solución continua y más eficaz a un coste menor, así como reducir los gastos de personal, es fundamental para ayudar a las empresas de transporte público a salvar la brecha cada vez mayor entre los ingresos y los gastos crecientes.

Las primeras directrices y recomendaciones de limpieza estaban sin duda justificadas antes de que dispusiéramos de la información sobre la transmisión del virus de la que disponemos hoy en día. Los innovadores han trabajado sin descanso para estudiar los hábitos y las vulnerabilidades del virus. Las directrices y recomendaciones de los responsables municipales, las autoridades sanitarias y otros expertos deberían revisarse cuidadosamente para reconsiderar la base científica y la eficacia de las soluciones disponibles. Esta revisión también brindará a los responsables de la toma de decisiones la oportunidad de sopesar el ahorro presupuestario y de tiempo que supondrá cualquier método concreto para los sistemas de transporte público, muchos de los cuales siguen requiriendo un cierre operativo diario para desinfectar asientos, paredes y barras con sprays y toallitas desinfectantes aplicados manualmente.

Casi un año después del inicio de la pandemia, aún nos quedan muchas lecciones por aprender. Pero una cosa es segura: debemos seguir invirtiendo en las infraestructuras esenciales y los sistemas de apoyo que mantienen en marcha nuestra sociedad. En este momento, nuestra recuperación de la pandemia dependerá de las medidas que tomemos hoy para volver de forma segura al trabajo, a la escuela y a la normalidad cotidiana. El transporte público es un eslabón imprescindible, que debe protegerse plenamente para favorecer una recuperación máxima.

ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO ORIGINALMENTE POR AMERICAN CITY AND COUNTY EL 23 DE FEBRERO DE 2021.

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Luminator Technology Group
23 de febrero de 2021